La expatriación altera profundamente la organización del patrimonio. La fiscalidad, la residencia, las inversiones, la sucesión, la propiedad de activos y la protección social pueden verse afectadas tan pronto como un contribuyente cambia su país de residencia o trabajo. Un experto puede ayudar a anticipar las consecuencias patrimoniales de la salida o el regreso, estructurar las inversiones y garantizar el cumplimiento fiscal. Cuando se trata de expatriación, improvisar rara vez es una estrategia brillante.